El trescientos treinta a. C. era un gran año para Alejandro Magno. Apenas un año ya antes, el rey macedonio había acabado de ocupar Persia, y se preparaba para acometer un viaje terminante cara su última frontera, la India. Fue a lo largo de ese año cuando el legendario conquistador conoció a una de las mujeres de su vida, la reina Talestris, en algún sitio de Hircania, al sur del mar Caspio.

Según cuenta la historia de leyenda, se trataba de una reina de las amazonas que no vaciló en presentarse ante Alejandro Magno al escuchar charlar de sus proezas, acompañada por un ejército de trescientos mujeres a caballo. Su objetivo no era otro que quedarse encinta del rey macedonio para dar a luz a una nueva alcurnia de pequeños que combinase los talentos y habilidades de los dos. Era la unión perfecta, como unos ‘Brangelina’ de la temporada.

Según la historia de leyenda, pasaron uno días y uno noches juntos hasta el momento en que garantizaron que su sucesor había sido engendrado

No es que Talestris fuera una ‘groupie’. Todo lo opuesto. Más bien estimaba que era Alejandro el que debía sentirse halagado por el hecho de que una guerrera de primer nivel como quisiese procrear con un extranjero. Las fuentes históricas coinciden en que este no opuso demasiada resistencia –pasar múltiples años deambulando por el desierto acompañado de treinta hombres ha de ser duro–, y los 2 pasaron uno días y uno noches juntos hasta el momento en que se garantizaron que el sucesor había sido engendrado.

A absolutamente nadie se le escapa lo valiente de esta leyenda. No solo une a Alejandro Magno, uno de los iconos de la Vieja Grecia, con una bárbara (muy seguramente se trataba de una escita, el nombre con el que se conocía a los pueblos de origen iranio), sino asimismo tiene como protagonista a una mujer guerrera que engendra un nuevo estirpe de héroes que une lo mejor de 2 civilizaciones. De esta forma visto, tiene más de ‘Juego de tronos’ que de ‘Alejandro Magno’, la película de Oliver Stone.

¿Lo mejor de todo? Que, como sugiere la historiadora de la Universidad de Stanford Adrienne Mayor en un artículo, esta historia legendaria, si bien fuera adornada durante los siglos, muy seguramente tiene una base real. Y si de alguien nos podemos fiar es de la autora de ‘The Amazons: Lives and Legends of Warrior Women across the Ancient World’ (Princeton University Press), seguramente la mayor especialista mundial sobre el tema.

Choque de gigantes entre las sábanas

Talestris quedó un tanto desilusionada por la altura del épico conquistador, y que no había de ser muy acorde a la historia legendaria que le precedía. Uno de los relatos históricos más completos sobre este episodio histórico es el que reproduce Quinto Curcio Rufo, autor de la ‘Historia de Alejandro Magno de Macedonia’, diez volúmenes que narran con todo lujo de detalles la campaña desde Asia Menor hasta la India. Conforme el relato del historiador que adoraba a Homero sobre todas y cada una de las cosas, Talestris se dirigió con un séquito de trescientos amazonas a encontrarse con Alejandro una vez consiguió permiso por la parte del propio conquistador.

El relato de Curcio reproduce otros 2 interesantes detalles que no recogen otras fuentes. Por un lado, que Talestris ofreció a Alejandro un acuerdo por el que si el descendiente era un pequeño se lo quedaría el macedonio y si era una pequeña medraría en Oriente, lo que fortalecía la visión de una viril Grecia y una femenina irania. Además de esto, Alejandro ofreció a la amazona unirse a su ejército, mas Talestris se decantó por quedarse en su hogar resguardando a su descendencia.

Una vez se halló delante de él, y dado a que la comunicación seguramente no fuera fácil, la amazona se bajó de su caballo armada con 2 lanzas. Según lo que parece, siempre y en toda circunstancia conforme el relato de Curcio que la historiadora reproduce, Talestris quedó un tanto desilusionada por la altura del épico conquistador, y que no había de ser muy acorde a la historia de leyenda que le antecedía. Tampoco le pareció en especial guapo ni atractivo, mas bueno, en tanto que estaba allá no iba a dejar pasar la ocasión. Fue muy directa, y cuando Distanciando le preguntó qué la llevaba hasta su campamento, respondió que pretendía quedarse encinta de él en tanto que se consideraba una de las pocas mujeres dignas de darle un heredero.

¿Excesivamente bueno para ser verdad?

Ni qué decir debe la historia de leyenda fue puesta en duda durante los siglos. El testimonio más aclarador en este sentido fue la preparada entre Onesícrito, alumno de Diógenes de Sinope que acompañó a Alejandro a lo largo de dicha campaña, y su compañero Lisímaco de Tracia, sucesor del conquistador. El primero prosiguió la máxima de ‘print the legend’ y aseveró que todo era verdad. No obstante, cuando escuchó la historia, Lisímaco respondió: “¿Dónde estaba entonces?” Posiblemente no se fiara de su amigo, mas asimismo, que lamentase haberse perdido la acción.

Los detalles en todos y cada uno de los testimonios son suficientemente consistentes para aseverar que Alejandro se halló con un conjunto de amazonas

Plutarco compendió en su biografía de Alejandro Magno hasta uno fuentes que aseveraban la veracidad de la historia, con diferentes matices, si bien da pábulo a la historia de Onesícrito y Lisímaco. dos siglos después, Mayor ha intentado distinguir entre ficción y realidad en tal historia, y el saldo no es negativo para aquellos que aseveran la veracidad de exactamente la misma. Como la historiadora recuerda, los detalles en todos y cada uno de los testimonios son suficientemente consistentes para aseverar que Alejandro se halló con un conjunto de amazonas con el que intimasen de una forma o bien otra.

La escritora procura contestar a ciertas grandes preguntas que propón esta historia amorosa. ¿De qué forma se comunicaban? Probablemente, por medio de ademanes y de un intérprete, si bien para la meta de los dos reyes, no hacían falta muchas palabras. ¿Por qué razón se prestaría Alejandro a engendrar un bastardo con una bárbara? Como apunta Mayor, “Alejandro soñaba con crear un enorme ‘melting pot’ de etnias por medio de coaliciones de matrimonios y también hijos de progenitores mixtos”. Como reproduce Curcio, tenía en psique “abolir toda distinción entre conquistador y conquistado”.

Alejandro trata a las guerreras como iguales, sostienen conversaciones pacíficas y se relacionan en términos amistosos

La gran pregunta es, sin embargo, qué ocurrió con los hijos del rey Alejandro Magno y la amazona Talestris. Prácticamente ninguna fuente se preocupa por la presunta descendencia, de exactamente la misma manera que absolutamente nadie se pregunta en una película porno si los protagonistas acabaron casándose. Solo el historiador romano Marco Juniano Justino cierra la historia, si bien el final de ‘Perdidos’ es una pieza maestra a su lado. Conforme su versión, la amazona “volvió a su reino y murió poco después, y con ella todo indicio de las amazonas”. Chimpún.

Dejando a un lado el hecho de que los días fueran 13 o bien 2, o bien que el coito salvaje se tratara realmente una charla cordial, está claro que las implicaciones históricas y culturales del hecho son jugosas. Como recuerda Mayor, “Alejandro trata a las guerreras como iguales, sostienen conversaciones pacíficas, se abstienen de enfrentarse hasta la muerte y se relacionan en términos amistosos”. Es una visión muy afín a la de la historia de leyenda persa de Iskander y Nushaba, de la que pueden haber evolucionado ciertos aspectos de la historia, y que muestra que la campaña colonizadora de Alejandro tal vez fuera menos violenta de lo que se sospecha. Cuando menos con las amazonas.

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